domingo, 6 de octubre de 2013

MIGUEL GRAU SEMINARIO 134 AÑOS DE SU PARTIDA GLORIOSA

Este próximo 8 de octubre de 2013 los peruanos recordamos los 134 años de su partida gloriosa hacia la inmortalidad del Peruano del  milenio Don Miguel Grau Seminario, héroe que nos ha legado su ejemplo de patriotismo, generosidad y valentía, que los peruanos de hoy no debemos olvidar; y una forma de recordarlo es cumpliendo con nuestros deberes con diligencia, ética y limpidez, en aras de forjar el cambio para el Perú que todos los ciudadanos de ayer, hoy y siempre deseamos.

Don Miguel Grau Seminario, símbolo del sacrificio, el caballero de los mares, el glorioso almirante del Huáscar, nació en la ciudad de Piura el 27 de julio de 1834.
Nació a orillas del mar; que fue el ansia de su vida y cuyas olas sollozaron también sobre su tumba.
Grau era un niño tranquilo y silencioso; quien sabe taciturno. A los 9 años se inicia en la vida de marino, como grumete en el buque mercante "Tescua", Durante diez años viajó por diferentes partes del mundo en barcos distintos.

El 14 de mayo de 1854, como guardia marina inicia su carrera en la Armada Nacional, desempeñando diversos cargos hasta ocupar el comando del "Huáscar".

Se casó el 12 de abril de 1867 con la dama limeña Dolores Cabero Núñez, con quien tuvo diez hijos. Vivió en la calle Lezcano 172, cuyo inmueble completamente restaurado se conoce como la Casa Grau. Fue elegido Diputado por Paita, dejando momentáneamente el comando del Huáscar el 5 de junio de 1876.
MIGUEL GRAU AL MANDO DEL MONITOR HUASCAR
Inició su campaña en mayo de 1879 y en su primer combate hundió la corbeta chilena Esmeralda, salvando luego a los náufragos, lo que hizo que uno de ellos al llegar a la cubierta del Huáscar gritara agradecido "Viva el Perú generoso". El Huáscar realizó en los meses siguientes una serie de acciones sorprendentes frente a una escuadra tan poderosa como la chilena. Apresó transportes enemigos, requisó carbón de puertos chilenos y despistó constantemente a los buques chilenos que recorrían la costa en su busca. El congreso ascendió a Grau al grado de Contralmirante el 26 de agosto de 1879.

El primero de octubre de 1879 el Huáscar salió del puerto de Iquique, donde el transporte Rímac había desembarcado tropas bajo su protección, en lo que fue su último zarpe. Apresó una goleta al sur de Huasco y estaba en la costa de Coquimbo, territorio chileno, el día cinco. La marina chilena había cambiado mandos y ordenado su flota en dos divisiones para cazar al ya célebre monitor. Su plan tuvo éxito 8 de octubre de 1879 cuando descubrieron al Huáscar en alta mar, frente a Punta Angamos, acompañado de la Unión, en viaje hacia el norte.

La flota chilena, compuesta por seis barcos todos ellos superiores al Huáscar en blindaje y potencia de fuego, formaron un círculo para batirse con el buque insignia de la marina peruana. Grau ordenó a la Unión retirarse para distraer la flota enemiga, lo que se logró en parte porque dos corbetas chilenas salieron en su persecución. La Unión fue más rápida y consiguió escapar; el Huáscar en cambio fue encarado por el Cochrane, que con sus poderosos cañones logró perforar el blindaje del casco y la torre de mando.

El comandante Grau murió despedazado. El mando pasó a Elías Aguirre, que también murió. Correspondió el turno al teniente primero Melitón Rodríguez. Caído también él, tocó el mando al teniente Pedro Garezón, quien conversó brevemente con tres oficiales que quedaban vivos y ordenó hundir la nave porque ya se encontraba inmovilizada. Los maquinistas abrieron las válvulas, pero desperfectos de la maquinaria paralizaron la inmersión, dando tiempo a que llegaran los buques enemigos, abordaran el monitor y detuvieran su hundimiento.

Miguel Grau pasó a la inmortalidad como un marino estratega y valiente pero generoso, que cumplió con sus proféticas palabras: "si el Huáscar no regresa triunfante al Callao tampoco yo regresaré".

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